lunes, 6 de diciembre de 2010

Sobre el Internet


UN SUCESO






Hace algunos años ocurrió un suceso que estuvo a punto de convertir a los humanos en unos seres autómatas. Llegó un chico llamado Internet  el cual empezó a seducir con sus encantos a las personas, ya que poseía mucha lógica, información y  permitía que se conectaran muchas personas así estuvieran en otro país; hizo lo que ningún otro había logrado: robarle el tiempo al hombre. Se oía decir con frecuencia en las calles que Internet era un chico extrovertido, digno de admirar y seductor, pues conquistó desde el más pequeño al más viejo de los humanos. Ya no eran los billares y las tiendas de videojuegos las que se llenaban, eran los lugares donde habitaba aquel chico tan famoso. No era de dudarlo, pues ofrecía la entrada al mundo de las ciencias y al parecer se las sabía todas, se robaba corazones sin ninguna contemplación y las personas empezaron a vivir un terrible suceso que no se había vivido de una forma tan fuerte en la historia. Internet hizo que los estudiantes se olvidaran de los  libros y que ya no los volvieran a abrir para buscar información y conocimiento. ¿Para qué los tristes libros? Decía con mucha simpatía y maldad, ¡Yo tengo todo lo que ustedes necesitan! Y claro, a los chicos les encantaba la idea de ahorrarse el trabajo porque aquel chiquillo se lo ofrecía todo a todos. Las personas andaban en busca de Internet para estudiar, buscar trabajo, matar el tiempo y hasta para hacer fechorías como robos y engaños; al joven Internet le encantaba todo esto. La indiferencia y la falta de solidaridad empezó a reinar hasta el punto que todos andaban como autómatas sin observar lo que sucedía con su amigo o su hermano; las cafeterías ya no eran frecuentadas por los amigos que querían charlar un poco.

Un día un grupo de jóvenes decidió tomar una decisión porque se hallaban cansados de esta situación tan precaria. Ellos se preparaban para ser futuros profesores y se juntaron con los pocos estudiantes que estban en desacuerdo con Internet, que los había. ¡Vamos a sacar a la humanidad de este túnel donde este malvado Internet los ha involucrado!  Así que empezaron a tener pláticas con los estudiantes de cescuelas, colegios y universidades para alertarlos a cerca del peligro de la Internet cuando no se utilizaba con fines didácticos, para enseñarles estrategias que los ayudaran a no caer en las trampas que este contenía para que los malos hombres engañaran a los demás para obtener beneficio de ellos a costa d elo que fuera, insistieron en que el individualismo y el querer ser más que otro era el defecto de auqel malvado Internet y que si ellos se juntaban mucho con él, los volvería de igual forma. Tuvo que llegar el mundo a un estado de inconciencia para que los hombres autónomos que aun quedaban, buscaran una solución a este grave problema que ocasionaron las redes de Internet, el cual se estaba apoderando del hombre sin contemplación alguna, como si él fuese el rey y aunque aún muchos no han querido entender la verdad, la lucha continúa hasta que Internet se dé por vencido y deje de causar daño para su conveniencia.

Autora: Yuri romero
Entre sábanas






Otro día, otro día que amanece
la sombra vuelve a mi almohada
y me hallo triste y solitaria
Como si mi alma fuese apuñalada.

Todo es oscuro y tan frio
tan triste cada madrugada
pienso en tu amarga mirada
cuando te hallas al lado mío.

El desamor se presiente
y el corazón poco a poco se desvanece
tu mirada ya no me pertenece
tu cuerpo de mí se halla ausente.

Yo no te suelto de mi mano
no me resigno a olvidarte y perderte
en mis sueños a mi lado puedo verte
aunque me digas ¡Ya no te amo!


Otra noche que estoy entre las sábanas
se va la sombra por un instante de mi vida
cierro mis ojos para sentir tu compañía
y recordar cuando decías que me amabas.



Autora: Yuri Romero



Los caminos de la Lectura y la Escritura

LOS CAMINOS DE LA LECTURA Y LA ESCRITURA                                                                                                    




Recuerdo que en mis tiempos, las orejas de burro eran muy comunes para quien no sabía hacer bien la tarea. Si alguien no sabía leer o simplemente, no había hecho la tarea por algún motivo, era condenado a pasar adelante y ponerse unas orejas de burro hechas en cartulina y a soportar las burlas de los demás niños que eran muy consentidos por parte de los maestros. Así, el niño que se portara bien y acatara las órdenes del maestro al pie de la letra, recibía los mil honores del maestro y era catalogado como el mejor estudiante. Confieso que yo era uno de esos niños. Durante mi primaria, fui educada en un colegio donde no se podía hablar en clase, donde pararse del puesto era un acto de indisciplina y hablar al profesor se hacía sólo cuando se trataba de fines académicos. Dicho comportamiento y normas de conducta repercutieron en mí de forma negativa cuando entré a la educación secundaria. Cuando llegué a sexto grado, me daba miedo ver un colegio tan grande, con tantos alumnos y más, si el profesor me hablaba. Pensaba que todo era como en la escuela y  me equivoqué, porque allí se hallaban niñas muy charlatanas, a las que les gustaba jugar, enamorar, maquillarse y correr por todas partes. Por mi parte, siempre sentí temor a paparme del puesto por ser sorprendida por algún directivo y firmar el observador.





Ha pasado el tiempo, nunca tuve que firmar el observador. Pero no hay día en que no me arrepienta de mi conducta, porque me comporté como una niña antisocial y llena de miedo, de hecho lo era. Todo era diferente cuando llegaba a casa y me divertía con mis amigas, pero en el colegio, todo era distinto. Todos aquellos que lean mi escrito dirán ¿Qué tiene que ver eso con la lectura y la escritura? en verdad, tiene mucho que ver. Fui educada con unas normas estrictas de conducta, de hecho, si no leía y escribía bien, significaba portar las orejas de burro por toda la clase. De hecho, escuchaba a mis padres diciendo que ese método lo habían vivido ellos y asimismo, me enseñaron ellos desde mis tres años de edad a leer combinación de palabras y a escribir. Cuando me equivocaba, nunca lo veían como una buena pauta para mejorar, sino que era castigada con un tallo de roso. Para mí, la vida literaria empezó de una forma tan amarga que aveces odiaba las letras, es más, odiaba ser humana. Llegué a la escuela y todo era lo mismo: Mi mamá me mima, mimo a mi mamá, mi papá me ama. Pero ¿Qué sucedía cuando esas palabras no se vivían en nuestro contexto? Recuerdo a una niña a quien su madre dejaba sola todos los días para irse a trabajar y quedaba en manos de su padrastro quien la golpeaba frecuentemente; esta misma niña llegó una ocasión a la escuela y no hizo la tarea de las planas. Antes, cogía las hojas de su cuaderno y las rasgaba mientras lloraba, yo sólo sentía remordimiento y nunca estuve de acuerdo con que por tal motivo, la niña fuese expulsada de aquella escuela.

Entonces, ¿Qué significa la educación en Colombia? Es lamentable la respuesta, pero se asemeja al fracaso. Primero, no existen buenos maestros en las escuelas que decidan recrear una clase, siguiendo una pauta diferente a los contenidos que exige el MEN, pues la mayoría de ellos corren a prisa según las exigencias de esos contenidos. Emilia Ferreiro en su texto Leer y escribir en un mundo cambiante señala que en Latinoamérica se vive mucha pobreza por diversas causas, ésta es una de las principales causas por las que un alumno se desinteresa por la educación. La falta de recursos económicos lleva al alumno a no asistir a la escuela, ya que la escuela exige una cantidad de materiales que muchas veces ni los mismos maestros saben para qué fines se utilizan. No hay ese interés por la lectura, porque todo en la escritura se pinta color de rosa, como si viviésemos en un mundo maravilloso donde nadie sufre y eso no es lo que interesa al niño. Al estudiante no se le forma para la lectura y el maestro nunca se preocupa porque el estudiante sea un verdadero lector desde una perspectiva crítica, lo único que ve el docente es que tiene que leer le guste o no, pero hacerlo, porque habrá una evaluación. Como apunta la doctora Emilia Ferreiro; “Alfabetización escolar no es lo mismo que alfabetización ciudadana”, al niño no se le prepara para leer, nunca se empieza por un grado cero, sino que se tienen que leer los textos exigidos por los profesores, donde el alumno nunca ha sentido gusto por la lectura ni se le ha incentivado desde el hogar a que lo haga, de esta manera, cuando leen son incapaces dce abordar la lectura y menos a tener una perspectiva hacia lo que se lee.

Por otra parte, los medios de comunicación se han encargado de dar otra perspectiva hacia la lectura. Ya el asunto no es la literatura, sino los chismes de la farándula, la pornografía, los textos de superación personal y la lectura del tarot por Internet ¿Qué puede aportar esto al conocimiento? Absolutamente nada, porque en vez de formarse ciudadanos, se forman personas egoístas, con afán de competencia, con deseos de hacerle daño al otro, en fin. No estamos diciendo que la televisión y el Internet sean medios malos, pues muchos programa, los niños no saben cómo aprovecha estos medios con fines didácticos. También, los libros han pasado a segundo plano. Muchos libros se hallan ahora en archivos PDF y el libro que se utilizaba antes pasa al olvido. Por ello, muchas tiendas les llaman librerías a un par de libros como el Kama Sutra o a los libros de Duque Linares y cuando se busca una obra literaria, es difícil encontrar una buena edición. Las librerías tal como lo dice Ferreiro, se han convertido en un lugar de negocios y los libros no son valorados y menos los autores que los han escrito. Desde este punto de vista, no se puede pretender que se formen buenos lectores con esa clase de textos que se venden y mucho menos, que se formen ciudadanos competentes en la lectura y la escritura.

Muchas veces deseaba tener un lugar de la casa o un lugar cerca dónde ir a leer libros, pero todo era inútil. Aveces me impresiono porque fui capaz de estudiar literatura pese a esa educación literaria que tuve, pues nunca me gustó leer. Pienso que el gusto por la lectura del alumno viene desde el mismo profesor. Si al profesro nunca se le ve un libro en la mano o se le ve esa pasión hacia la lectura, no se puede pretender que el estudiante haga lo contrario. Recuerdo que cuando entré a la universidad, iba a la deriva. Nunca había leido un libro completo, porque en el colegio leí a medias y obligada. Pero una ocasión observé a un profesor con unos libros en su mano, me  produjo tanta satisfacción observar el agrado con que él hablaba de sus libros y admiraba tanto conocimiento, que ese mismo día fui a la biblioteca y pedí prestado un libro El Cristo de Espaldas. Dice Héctor Abad que un libro abierto nos lleva a un mundo lleno de luz, nos lleva a explorar otras vidas. Pero la lectura en la escuela suele ser un acto aburrido cuando no existe una buena motivación, ni un buen maestro. La lectura debe ser una necesidad y no una obligación, señala Abaden su ensayo Un Libro Abierto, la lectura debe nacer desde nuestra necesidad de conocimiento y no como una amenaza a tener una mala calificación. En una familia donde existe una biblioteca así sea muy pequeña, los niños sienten esa atracción hacia la lectura. Con los relatos familiares, tal como lo señala Abad, empieza el gusto hacia la lectura. Por ejemplo, si a un niño se le lee desde temprana edad lecturas de acuerdo a su edad, empezará por sentir necesidad de saber más y esa necesidad lo llevará a buscar más información en los libros. Que más agradable que escuchar relatos de la familia, leyendas del pueblo o ciudad donde se vive, relatos de personajes históricos o de nosotros mismos. La lectura nos lleva a conocer otras culturas, la cultura propia, a conocer la vida, cómo funcionan las cosas y nos alerta del peligro. Asimismo, la escritura nos ayuda a plasmar nuestros pensamientos, a exorsizar nuestras angustias y a dibujar otras vidas, otros contextos, porque la escritura está abierta a todos los temas. No se puede pretender un buen lector de una día para otro si no ha existido ese deseo de leer.





Beatriz Caballero en su texto ¿Por qué vendió su cartilla Pinocho? me recuerda a lo que describí anteriormente cuando sobre mi vida en la escuela, pues al parecer, el hada de Pinocho le decía cómo debía comportarse para ser un niño bueno. Sin embargo, yo nunca vendí mis cartillas porque pensaba que todo era bueno, todo estaba perfecto. Si el profesor decía que la cartilla era perfecta, tenía toda la razón, sólo con que él lo dijera sin argumentos. Lo más triste es que ese mismo modelo sigue en vigencia, muchos colegios siguen teniendo la apariencia de una cárcel. Cuando le caía bien al docente, todo era más fácil; pero nunca me gustó “lamber” para que me pasaran con altas notas, pues todo era mérito propio. Nunca obtuve un cuatro a costa de mi amistad con los profesores, pues siempre llevaba la idea de obtener buenas notas por lo que sabía y no por lo que le dijera al profesor. Uno de los errores que siempre he visto en la educación, es el miedo de muchos alumnos hacia el maestro, donde debería ser lo contrario. En la película La Lengua de las Mariposas, nuestro rpotagonista es un niño de unos siete años que siente miedo al ir a la escuela. El profesor pese a su edad y a su apariencia, va hasta la casa del niño a buscarlo y a pedirle que regrese a la escuela, donde empiezan a tomar una confianza y el niño se libera de sus miedos porque el contacto con su maestro le ayuda a perder el miedo a la escuela. Aquel maestro le permite al chiquillo salir a conocer el medio que lo rodea, a encontrar un medio y un fin a la educación desde la pedagogía. Entonces, maestros como estos, son los que deben existir, alguien con quién el niño o el joven pueda contar para cualquier duda, para cualquier consejo o ayuda; de esta manera, podría hallarse un medio para incentivar al estudiante a que lea. Pero no es sólo eso, también a que los buenos maestros intervengan en el diseño de las cartillas y según el contexto en que vivimos para tener un material didáctico para el estudiante. Debemos dejar atrás ese mundo idealizado y meterle ideas erróneas del mundo al estudiante por medio de las cartillas para que el alumno pueda formarse como un lector crítico y no como un lector que se cree todo lo que le dicen. De buenos maestros, buenos ciudadanos y la existencia de libros desde el seno familiar, dependerá una buena formación de lectores para la vida.

BIBLIOGRAFÍA

FERREIRO, Emilia. Leer y escribir en un Mundo cambiante
http://abc.gov.ar/Docentes/CapacitacionDocente/MaterialBibliografico/DocumentosDisponibles/Leeryescribirenunmundocambiante.doc
Dra. Emilia Ferreiro
Tomado de: Mediaciones didácticas.blogspot.com

ABAD FACIOLINCE, Héctor. Un Libro Abierto. Tomado de: Tomado de: Mediaciones didácticas.blogspot.com.

 CABALLERO, Beatriz. Por qué vendió su cartilla Pinocho. Volumen XXIII,   1986. Tomado de: www.banrepcultural.org/blaavirtual/.../bol6/pinocho.htm -