miércoles, 15 de diciembre de 2010

LA IMAGEN EN EL AULA: UN CAMINO SIN EXPECTATIVAS



La invención de la imagen ha sido uno de los sucesos más determinantes en la historia de la humanidad, desde los primeros seres humanos, la imagen tuvo importancia en las artes rupestres, la pintura en la que expresaban sus creencias y sus acciones que permitieron que los hombres de épocas más adelantadas tuvieran una idea de lo que fue la vida en aquellas épocas remotas. De esta manera, cada persona ha creado un nuevo tipo de imagen, pasando por la pictografía, los jeroglíficos, las estatuas de emperadores y gobernantes importantes, las pinturas de artistas ingeniosos de la edad media y el renacimiento, nuevas formas de pintura como el cubismo de Picasso y el surrealismo, entre otras. Cada una de estas modalidades poseen una visión diferente del mundo, cada artista en su pintura dibuja lo que a su manera significa el mundo o su propia vida. Pero aquí el arte visual no se trata de la mera pintura, también implica lo que nos rodea diariamente, como el dibujo, el contorno que nos rodea, las nuevas tecnologías que nos ofrecen la oportunidad de ver imágenes recreadas según un estilo y una técnica.

En primer lugar, las diferentes expresiones artísticas nos permiten tener nuestra propia visión, apartir de la imagen creada por el artista. Si vemos una pintura surrealista, vamos a encontrar diversas maneras de interpretarla, a través de ella podemos reflejar la vida, nuestras propias experiencias y mirar más allá de lo que contiene la imagen; porque no es la pintura en sí la que construye todo su significado, sino la vista de quienes la observan. Desde este punto de vista, la pintura como imagen no solamente se traduce a un código semiótico, sino que se convierte en un entorno pragmático porque recrea la mente de cada sujeto. Si vemos esta situación en un aula de clase, es poco frecuente que el estudiante dedique tiempo a observar un cuadro y a sacar ideas respecto al mismo. Por lo general, en las clases de arte, al estudiante no se le ha dado espacio para que explore obras y menos a que confronte su pensamiento frente a ellas. Por tal razón, la pintura no tiene un gran valor desde la visión del estudiante. Muchas veces, cuando he tenido la oportunidad de asisitir a museos donde se exploran obras de arte, suelo observar siempre a un grupo de docentes que llega con sus estudiantes a observar las pinturas o esculturas, pero en todo este proceso no he podido ver que el docente motive a sus alumnos a explorar las pinturas detalladamente, pues el factor tiempo los limita a observar estas obras de artes en un corto intervalo de tiempo. De esta manera, no se puede pretender que el estudiante desde temprana edad tenga una visión abierta del arte, porque desde la misma escuela y desde el hogar, se le impide confrontar con el arte visual.


En segundo lugar, tenemos la imagen fotográfica. En cierto sentido, la fotografía ha influido en la creación de nuevas corrientes de pintura que no se resignan a que la fotografía le quite su sentido. Entonces, una foto nos muestra un paisaje, una persona, un objeto importante, una ciudad, etc. Todo lo que hacía el hombre antes de que apareciara esta nueva forma de imagen era representar su entorno, dándole un color a cada objeto y a cada persona según su experiencia y su perspectiva hacia la vida. Vemos por ejemplo, las pinturas de Van Gogh, dotadas de un expresionismo que nos resaltaba la vida de una persona que tenía ideales y que tenía muchas dificultades en la vida. Esta es una de las formas de hacer arte. Pero decir que la fotografía ha logrado acabar con las antiguas técnicas de pintura, podría llevarnos a un error. Como decía hace un momento, la imagen no depende del código que se halla impreso, sino de quien la confronta. Así, si vemos una fotografía donde hay un paisaje, podemos recrear ese paisaje con vivencias que hayamos tenido, con algún lugar específico o un momento. La fotografía nos lleva hacia el pasado, a examinar nuestra propia conciencia y nuestros ideales, quizás también nos lleve a pensar en el futuro.

Otra forma de expresión de la imagen es la que estamos viviendo en nuestros tiempos, como el cine, las caricaturas y otras expresiones. Aunque muchas veces no le demos sentido a una determinada película, a una propaganda comercial o con otro objetivo, a una caricatura, u otras expresiones gráficas, debemos tener en cuenta que detrás de todo eso hay un equipo preparado, que desea lograr diferentes miradas desde lo que han trabajado. Para muchas personas, la película del Náufrago no tendrá sentido, mientras que para otras, las vivencias del protagonista, la situación social que se vive en la película, la imagen del mar y las peñas que rodean la isla e incluso, la imagen de aquel hombre cuando al pasar de los años pareciera ser un habitante nómada de la antigüedad, tendrá un significado especial. La imagen se contrasta con el sonido, son los elementos de la naturaleza y con el mismo ser humano, para crear universos infinitos, espacios para la reflexión, para nuevas ideas. Ahora, si vemos una caricatura de condorito, para un niño será mucho más gracioso el dibujo, mientras que para un adulto el sentido de la caricatura tendrá más significado. De esta manera, muchas personas observan más unos elementos que otros, todos lo realizan desde distintas miradas.

Desde la perspectiva del aula, la imagen tendría más sentido si se encaminara a un fin específico y se orientara hacia la reflexión, es decir, que esas imágenes tuvieran un propósito para generar nuevos conocimientos y posiciones frente a la vida. El problema de la educación radica en que la enseñanza a través de la imagen no tienen unas pautas definidas, sino que es la manera como muchos profesores simplemente recrean una clase para que el alumno no se estrese, pero no se ve desde la perspectiva de la motivación y la cognición. El sentido de la expresión gráfica es que se le de la oportunidad a cada estudiante desde temprana edad que explore con el arte, que se le brinde ese espacio para que lleve a cabo ese propósito, que cada actividad donde el alumno tenga contacto con la imagen se lleve a cabo con un fin específico, con unos objetivos. De esta manera, el estudiante cuando tenga contacto con una imagen no se cierre a observar lo que hay sólo en ella, sino que mire más allá de lo que ve; el propósito de la imagen en el aula no debe ser vago porque de lo contrario no podemos esperar a que un alumno tenga un concepto claro de lo que significan las artes visuales y menos, a que se interese por el tema.

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