domingo, 7 de agosto de 2011

Crónica de una chica solitaria

Después de hastiarme de las largas vacaciones, iba a la clase de Didáctica de la lengua Materna con un poco de vacío porque me sentía  perdida, y qué mejor para empezar la mañana que entrevistando a la compañera de la que no sé mucho. El profesor pidió una entrevista que deslumbrara, que hiciera una ruptura con la rutina y lo común de la vida normal que lleva la gente. Empecé entonces a hablar con mi compañera. Por cierto, Katherine Suárez es una chica de ojos expresivos y radiantes, a ella no le gusta maquillarse, pues a veces el maquillaje resulta una rutina harta. Sin embargo, ella es muy vanidosa, le gusta portar su cabello bien peinado, si el viento quiere jugar con su lindo cabello, ella le da permiso porque es la sensación más agradable que puede experimentar una chica como ella. A Katherine le gusta ir al cine, pero yo no me atreví a preguntarle por qué, si quizás el cine tiene algún significado especial para ella o algo así. Me basta con saber que a ella la desesperan los domingos por ser los días más solitarios donde no se encuentra un buen plan por hacer y además de eso, odia las fiestas familiares cuyo ambiente se vuelve rutinario y aburrido, pues no es lo mismo estar con la familia exigente que con un amigo. Es todavía más interesante saber que a aquella chica no le gusta para nada rogarle a la gente para que trabaje en grupo, unos no trabajan nada y siempre termina ella sola respondiendo por los demás y ya sus profesores la conocen ¡De nuevo sola Katherine! También odia las mentiras, es capaz de someter a alguien a su detector y descubrirlo en un abrir y cerrar de ojos y es muy difícil que el mentiroso se le escape pasando por prudente, tendría que ser muy astuto. Asimismo, detesta la hipocresía, ella prefiere la sinceridad por más dura que sea y no la falsedad por buscar algún beneficio. Hay de todo en la vida, pensé yo, pues de cierta manera yo pensaba lo mismo que ella en ese sentido.


Si hablamos de seres amados y odiados por esta simpática chica, ella no quiere ni un poquito a su madrastra, pues según como la describe ganaría el premio olímpico como la madrastra más bruja que haya existido, pues Katherine nunca soportó las injusticias que se cometieron con ella por culpa de aquella mujer y al parecer, sabe ocultar muy bien su rencor hacia ella sin hacer comentarios. Quizás esa es la razón que yo justificaba cuando ella me dijo que era muy desapegada de su familia, que le gustaba ser independiente y tratar poco con ellos. A Katherine no le gusta demostrar lo que siente y hablando con ella sobre la persona a la que más amaba, su novio Sneider, no veo el reflejo de la melancolía y la tristeza. Me paralizó cuando me dijo que su novio estaba muerto y ella lo seguía amando. Sí, la vida le quitó una de las esperanzas que ella tenía y al parecer ella se hace directamente responsable. Me dice: “El que la hace, la paga”, pues sus palabras dejaron al descubierto que a ella no le importó lo que sintieron muchos chicos por ella y ahora ella no era correspondida. La muerte le arrebató a su amado Sneider en un accidente de tránsito fuera de la ciudad y de la forma más trágica que una persona pueda perder el hilo de su vida. Al igual que yo, ella dedujo que la vida no es nada, es muy frágil y  todo se puede acabar en un momento. Sin entrar en más detalles, a ella le gusta la soledad, por ahora prefiere no darle una oportunidad a su corazón, esperará que el tiempo pase hasta que llegue alguien que la convenza realmente de su sinceridad. Le gusta estar sola para recordar, para reír, para llorar o coger a golpes su almohada, no importa, ella disfruta su soledad. En cierto modo, Katherine es una chica que encierra mucho misterio y no es suficiente con conocerla y saber de ella muchas cosas, pues entre más parece conocerse más lejos se puede estar de definir a la simpática y única Katherine Suárez, a la que sus  ojos traicionan lo que en verdad siente y la que prefiere andar sola que mal acompañada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario